jueves, 22 de marzo de 2012

 EDUCACIÓN EN EL NIVEL INICIAL

LOS PRIMEROS DÍAS EN EL JARDÍN
Escribe: CARLA PIZZI – Lic. En Psicología (U.B.) – M.N. 48480 - Especializada en estimulación e intervención temprana - Docente de la Universidad de Belgrano
MARÍA GRACIA LONGINOTTI – Lic. En Psicología – Prof. En Enseñanza Media y Superior de Psocología (U.B.A.) – M.N. 38354
Gentileza: JARDÍN ANDY PANDA
Comenzar el jardín implica un movimiento en la vida familiar. Ir al jardín significa comenzar el proceso de socialización secundaria a partir del cual el niño empieza a compartir momentos del día con otros hasta el moemtno desconocidos. El proceso de adaptación es singular y a cada uno le lleva su propio tiempo adaptarse a los ritmos y rutinas del jardín.
Por ello, es importante advertirse de la posición que se adopta como padrea al momento de enviar a los hijos al jardín. Debemos pensar que los niños no poseen una representación de lo que significa la vida escolar. De este modo, puede suceder que al comienzo un niño que se ha adptado sin dificultades durante las primeras semanas comience a manifestar cierta resistencia a ir al jardín. Muchas veces la causa se vincula con que aquello que en algún momento fue novedoso para el niño comenzó a transformarse en parte de la rutina. Otras veces la angustia que manifiesta el niño o niña vinculada al ir al jardín tiene reflejo en la angustia que a los propios padres les genera dejarlos.
Considerando que es un momento en que el niño se encuentra con espacios nuevos, caras nuevas, rutinas nuevas, que deberá poco a poco ir incorporando; se torna importante transmitir seguridad al niño anticipando desde la palabra. Contar, por ejemplo, qué van a estar haciendo los papás mientras ellos están en el jardín vehiculiza el armado de una representación que ayuda a ordenar lo que al comienzo es desconocido y caótico.
El sostenimiento de la palabra es fundamental. Por ello, consideramos relevante sostener un mismo discurso tanto en casa como en el jardín. De allí, la importancia de manejarse con la verdad y no olvidar aquellas promesas que muchas veces se efectúan como intento de mitigar la angustia pero que luego no son cumplidas.
Otro aspecto a tener en cuenta en el proceso de adaptación del niño, es la presencia de la maestra, esta figura se transformará en el referente dentro del jardín. Si bien, en un primer momento será una persona desconocida, luego se transformará en una figura donde el niño encontrará seguridad en el ámbito del jardín. Por este motivo, es importante que los padres transmitan seguridad y confianza, esta seguridad es percibida por los niños y facilitará, en cierta medida, el establecimiento del vínculo maestra-niño.
En conclusión, el inicio de la escolarización implica un proceso de adaptación tanto para el niño como para la familia. Ambos se enfrentan a situaciones nuevas, pero la diferencia fundamental a tener en cuenta es que el adulto cuenta con las representaciones necesarias para poder afrontar esta nueva situación y sabe a lo que se enfrenta. En cambio, el niño todavía no tiene esa posibilidad y necesita del armado exterior para poder comprender que va a suceder. El adulto debe encuadrar la situación anticipadamente a través de la palabra para que el ingreso al jardín resulte una experiencia de disfrute para el niño.
En el jardín Andy Panda, desde equipo del Departamento de Orientación acompañamos junto a las Directoras y Maestras este proceso efectuando un seguimiento singular en cada niño. Buscamos desde hace 29 años como institución que el pasaje por el jardín no sólo sea una experiencia de aprendizaje sino también una experiencia de disfrute en el vínculo con el otro.

Consultas: Melincué 3161  /  4503.4639

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